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El cuento de San Martín
"Pido, dijo ella, que en nombre de Dios quedes cargado de penes, que no te quede lugar en la cara, cabeza, los brazos, los pies o las costillas en el que no haya uno plantado y que siempre estén duros, y así parecerás un villano cornudo"¿Quién dijo que la literatura medieval es aburrida? Este texto está extraído del cuento medieval francés "Les IIII Souhais Saint Martin" (Los cuatro deseos de San Martín). Se trata de un Flaviau, fábulas breves cargadas de moralina, al estilo de los "Exempla" del Infante Don Juan Manuel. Vamos, una forma de acojonar al personal. Este en concreto procede de otra versión Hindú y llama mucho la atención por su originalidad, por la crudeza del lenguaje y por lo retorcido de la narración.
Relata la historia de un pobre hombre que se encuentra con San Martín y este le concede cuatro deseos. El infeliz se lo cuenta a su mujer, aunque no se atreve a cederle ningún deseo porque no se fía de ella. Finalmente lo hace, y la mujer, en un arranque de lascivia y de mala leche digno de un manga japonés, pide que su hombre se convierta en una especie de pito con patas. El hombre, enfurecido, pide explicaciones a la mujer, a lo que ella contesta al más puro estilo de sit-com americana, y no sin sentido del humor:
"Señor, uno sólo no me servía para nada: siempre estaba blando como lana. Pero ahora tengo un verdadero tesoro. (...) no te enfades, ahora estás lleno de cosas hermosas.
El hombre enfadadísimo pide el segundo deseo:
Deseo que tengas tantos coños encima como penes tengo yo. entonces quedó bien encoñada porque le salieron dos en los ojos, cuatro en la frente, uno junto a otro, y por delante y por los costados; los tenía de muchas maneras, unos por delante y otros por detrás....En el siguiente deseo, como no podía ser de otra manera, el hombre pide a San Martín que les libere de coños y de penes. Evidentemente, se quedan sin ninguno. Al fin, entre los dos deciden que San Martín les deje como al principio.
Un cuento, cuanto menos curioso que nos demuestra que la mente humana siempre ha sido retorcida. Además, es un precedente de los correos basura de alargamiento de pene: Multiplique su pene por quince, etc...
Gracias a Isabel Lafuente López (también conocida como Jabalina) por su inestimable asesoramiento filológico.
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