Los sueños de la duermevela II
En aquel lugar, de pasillos amplios y estancias umbrías, el suelo estaba plagado de colchonetas. En ellas reposaban bebes enormes de cabezas desproporcionadamente grandes. Caminaba entre ellos con cuidado de no despertarlos, porque tenían un aspecto muy amenazador, respiraban como leones durmiendo. Pero, al fondo del pasillo, uno de ellos estaba en pie. Frente a un atril y rodeado de focos en medio de la penumbra, tenía dos cabezas, la una encima de la otra y, mientras una decía verdades, la otra mentía sin parar. Hablaba sólo y gesticulaba muy afectadamente, como si se dirigiera a un auditorio grande, atento y cultivado. Lo peor de todo es que ese bebé tenía un poblado bigote que le cubría todo el labio superior |
*Debo decir, a mi favor y para que no me tomen por loco, que la última parte del sueño es ficticia, aunque bien pudiera ser real después del impacto que me han causado las imágenes de Aznar en el Congreso de los Estados Unidos. Podríamos hacer un estudio, recopilando sueños de este tipo, para calcular hasta que punto nos afecta lo multimedia. Yo, por ejemplo, he mezclado dos noticias aparecidas hoy, en las que se hace referencia al nacimiento de dos bebés, uno con dos cabezas y otro inusitadamente grande, con un peso de 6.15 kg y una altura de 65 cm.* ![]()
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En aquel lugar, de pasillos amplios y estancias umbrías, el suelo estaba plagado de colchonetas. En ellas reposaban bebes enormes de cabezas desproporcionadamente grandes. Caminaba entre ellos con cuidado de no despertarlos, porque tenían un aspecto muy amenazador, respiraban como leones durmiendo. Pero, al fondo del pasillo, uno de ellos estaba en pie. Frente a un atril y rodeado de focos en medio de la penumbra, tenía dos cabezas, la una encima de la otra y, mientras una decía verdades, la otra mentía sin parar. Hablaba sólo y gesticulaba muy afectadamente, como si se dirigiera a un auditorio grande, atento y cultivado. Lo peor de todo es que ese bebé tenía un poblado bigote que le cubría todo el labio superior


